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SAL DE TU CIELO: 33 DÍAS CAMINO A BELÉN DÍA 13 DOMINGO 4 DE DICIEMBRE Humildad En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo. ORACIÓN CAMINO A BELÉN Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración. Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por el auxilio del Espíritu Santo, para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad. CITA Ponerse de rodillas ante Dios es señal de abandono, de seguridad puesta a los pies del Maestro. De rodillas, no tenemos facilidad de movimientos, no podemos huir, no nos podemos defender. Sí, la oración verdadera es un acto de humildad, de presentarnos indefensos ante el amor de Dios. (Sal de tu Cielo. Cap. 2.5) REFLEXIÓN La Encarnación es acto de humildad suprema. El Hijo de Dios vino a nacer en una cueva, en medio de animales. El esperado Mesías, el Rey de reyes no llegó cubierto de gloria y de riquezas. ¿Qué me quiere decir Jesús con esto? Se hace niño para romperme el corazón y ayudarme en la humildad. Necesito disminuir para que Él crezca en mi corazón. Contemplar al niño Jesús es una auténtica transfiguración: su gloria se dibuja en su pequeñez, su amor en la sencillez y su fuerza en su debilidad. Para entrar en Belén y encontrar a la Luz del mundo tengo que ser humilde y agacharme. Reconocer mi pecado reconociendo a mi Salvador. Puede que no me sienta digno, pero aun así, puedo ofrecerle el oro de mi corazón, el incienso de mi voluntad y la mirra de mis pensamientos. Quiero que el Niño en Belén me renueve y me lleve a su Corazón. Me transportará también hasta la cruz y allí encontraré ese costado abierto que me sanará. Si me agacho, podré entrar y adorar a Jesús, dejando que su ternura ilumine mi pequeñez. ORACIÓN ¿POR DÓNDE SEÑOR? Mis pies cansados caminan, sí pero no tienen ya la fuerza de ayer La inercia me ayuda a avanzar buscando el consuelo de tu amor Ya no sé qué quieres de mí ni cuál es el sentido de mi corazón ¿Por dónde, Señor, he de avanzar? Mil caminos recorrí y no sé encontrar la paz La seguridad se convierte en miedo Mi esperanza se rompe en el fuego del dolor Y el amor que un día profesé se seca más y más Jesús a mi alma... Ten paciencia alma mía, mi amada y predilecta Tu fuerza no está en tu victoria Sé derrota de tu yo cansado y perdido así mi corazón podrá abrazarte hasta la meta El desierto es profundo y terrible Te ahoga la soledad de no ver nada Despréndete de aquello que te estorba La humildad debe ser tu vestido y gloria A quien amo purifico, acompaño y embellezco Con las joyas que el alma más anhela Avanza en mi corazón, ya convertido hacia el cielo que te abro cada día Confía alma mía, no preguntes ya por dónde Yo soy el camino, la verdad y la vida Vístete de gala en tu dolor porque ya viene aquél que te abrazó sin miedo en su Pasión Del libro Jesús a mi alma, P. Guillermo Serra L.C. PROPÓSITO Esta noche me arrodillaré ante alguna imagen de Jesús, y así, más cerquita de la tierra, realizaré un profundo exámen de conciencia reconociendo mis pecados de pensamiento, palabra, obra u omisión. Me arrepentiré de ellos y me propondré sinceramente enmendarlos, así como acudir al sacramento de la Reconciliación como preparación para recibir al niño Jesús.